Investigadores de la Universidad de Oxford, liderados por Peter Rothwell, han demostrado quetomar una dosis de 75 miligramos de aspirina (ácido acetilsalicílico) a diario reduce las tasas de mortalidad de cáncer de esófago, pulmón, estómago, páncreas, y posiblemente cerebro, en casi un tercio. El beneficio es independiente del género del paciente y de si fuma o no. Pero es necesario que el consumo del medicamento se prolongue durante al menos cinco años consecutivos, según publica hoy la revista médica británica The Lancet.
Analizando a 25.570 pacientes a lo largo de veinte años, Rothwell y sus colegas han llegado a la conclusión de que la aspirina reduce el riesgo de deceso por cáncer en aproximadamente un 10% para el cáncer de próstata, 30% para el de pulmón, de 40% para el cáncer colorrectal y de 60% para el del esófago. Para este último, así como para el cáncer de pulmón, el beneficio está limitado a una categoría de tumores, los llamados adenocarcinomas.
Estos resultados no quieren decir que todos los adultos deban ponerse inmediatamente a tomaraspirina, sino que demuestran los importantes provechos aportados por el fármaco en baja dosis dosis en términos de reducción de la mortalidad debida a varios cánceres comunes, lo cual es muy novedoso, según los autores del estudio.
Un estudio publicado en la revista Nature Neuroscience sugiere que los mamíferos nacidos en un ciclo de luz invernal sufren alteraciones en sus relojes biológicos que les afectan durante la vida adulta. El hallazgo de la influencia de la exposición a la luz durante los primeros meses de vida podríaexplicar por qué el riesgo de sufrir depresión, trastorno bipolar, esquizofrenia y otras enfermedades mentales es mayor para las personas nacidas en invierno. “El reloj biológicoregula el estado de ánimo en seres humanos”, explica Douglas MacMahon, biólogo de la Universidad Vanderbilt en Tennessee (EE UU). Si existe un mecanismo similar al detectado en ratones para los humanos, “podría no sólo tener efecto sobre un elevado número de trastornos del comportamiento, sino que tambiénafectaría a la personalidad”, añade el investigador.
En sus experimentos, McMahon y sus colegas hicieron crecer a dos grupos de ratones durante tres semanas en ciclos de luz propios del verano (16 horas de luz y 8 horas de oscuridad) y en ciclos de invierno (8 horas de luz y 16 de oscuridad). Un tercer grupo creció con 12 horas de luz y 12 de oscuridad. Analizando sus cerebros, los científicos comprobaron que la actividad del núcleo supraquiasmático (NSQ), donde se aloja el “reloj biológico”, variaba según la exposición a la luz. Así, los nacidos en verano tenían un pico de actividad en las neuronas de esta región al amanecer, que continuaba durante diez horas. En los nacidos en invierno el pico de actividad se demoraba hasta una hora después del amanecer y podía prolongarse 12 horas más (en lugar de 10) tras los cambios de estación. Según McMahon, esto significa que los ratones nacidos en invierno exageraban la respuesta al cambio de estación, lo cual guarda un enorme parecido con lo que sucede en el trastorno afectivo emocional que sufren algunas personas al comenzar el invierno.
Investigadores de la NASA han descubierto una especie de bacteria que, en ausencia de fósforo, es capaz de metabolizar el arsénico, normalmente un veneno letal para cualquier organismo. Los detalles se publican en la revistaScience.
Hasta ahora se pensaba que el desarrollo de la vida estaba basado en seis componentes esenciales: el fósforo, el carbono, el oxígeno, el hidrógeno, el azufre y el nitrógeno. Sin embargo, una bacteria de la cepa GFAJ-1 de la familia de las halomonas, encontrada en el Lago Mono de California, es capaz de prescindir del primero y crecer en presencia de arsénico, un elemento que resulta letal para la mayoría de los organismos.
Desde el punto de vista químico, el arsénico es muy similar al fósforo y precisamente esa es la causa de que sea tan nocivo para los seres vivos, explicaron expertos del Instituto de Astrobiología de la NASA, en un comunicado de la Universidad Estatal de Arizona. Como el metabolismo es incapaz de diferenciar ambos elementos en su forma biológica activa, el arsénico se asimila en lugar del fósforo y bloquea los principales procesos bioquímicos. La única excepción conocida es la cepa GFAJ-1, que no sólo sobrevive en presencia de arsénico, sino que además es capaz de incorporar el veneno a su metabolismo y a su ADN. "Esta investigación nos recuerda que la vida, tal como la conocemos, puede ser mucho más flexible de lo que suponemos normalmente o de lo que nos imaginamos", afirma Felisa Wolfe-Simon, coautora del estudio. El hallazgo sugiere la existencia deuna bioquímica totalmente diferente a la que conocíamos hasta ahora, que podría haber sido utilizada por microorganismos en ambientes extremos de la Tierra o incluso de otros planetas.
Un estudio publicado esta semana en la revista Nature sugiere que las estrellas conocidas como “enanas rojas” son mucho más prolíficas de lo que se pensaba, hasta tal punto que es probable que el número total de estrellas del universo sea tres veces superior a lo estimado hasta ahora.
Las enanas rojas son relativamente pequeñas y tenues en comparación con estrellas como nuestro Sol, y por eso los astrónomos no habían sido capaces de detectarlas hasta ahora en galaxias distintas a la Vía Láctea o en sus vecinas más cercanas. Dos astrónomos de las universidades de Yale y Princeton (EE UU) han utilizado instrumentos de gran alcance del Observatorio Keck en Hawáipara detectar los débiles rastros de enanas rojas en ocho galaxias masivas relativamente cercanas. Se trata de galaxias elípticas situadas entre 50 y 300 millones de años luz de distancia.
Los investigadores descubrieron que las enanas rojas eran mucho más abundantes de lo esperado. En concreto, el equipo descubrió que hay cerca de veinte veces más enanas rojas en las galaxias elípticas que en la Vía Láctea. “Solemos asumir que las otras galaxias se parecen a la nuestra. Pero esto sugiere que otras condiciones son posibles, y de ahí que este descubrimiento pudiera tener un impacto importante en nuestra comprensión de la formación de galaxias y su evolución”, afirma Charlie Conroy, coautor del estudio .
Por ejemplo, según Conroy las galaxias podrían contener menos materia oscura de lo que indicaban las mediciones anteriores de sus masas. En cambio, la abundancia de enanas rojas podría aportar más masa de la que se estimaba.
Los astrónomos aseguran que, además de incrementar el número total de estrellas en el universo, el descubrimiento también aumenta el número de planetas que orbitan alrededor de las mismas, lo que, a su vez, eleva el número de planetas que podrían albergar vida. “Es posible que haya billones de Tierras orbitando alrededor de estas estrellas”, dice Van Dokkum, quien recuerda que las enanas rojas que han descubierto, en general con más de 10.000 millones de años, han contado con el tiempo suficiente para que evolucione la vida compleja. “Es una de las razones por las que la ciencia se interesa por este tipo de estrellas”.
¿Quieres saber a cuánta contaminación ambiental estás expuesto? Tus ojos no mienten. Analizando los vasos sanguíneos oculares se puede conocer el efecto de la polución sobre la salud cardiaca, según un estudio que publica la revista PLoS Medicine.
Para llegar a esta conclusión, investigadores de la Universidad de Michigan estudiaron los efectos de la contaminación ambiental en 4.607 personas de edades comprendidas entre 45 y 84 años. Fotografiando la retina de los voluntarios para analizar el fondo del ojo, los científicos comprobaron que quienes estuvieron poco tiempo expuestos al aire contaminado presentaban microvasos sanguíneos similares a los de personas tres años más mayores, mientras que la exposición más prolongada hacía que los vasos envejecieran hasta siete años. Los vasos de la retina son representativos de los pequeños vasos de cualquier otra zona del cuerpo, incluidos los que irrigan al corazón, lo que sugiere que la contaminación ambiental aumenta el riesgo de cardiopatías. Concretamente, según Sara Adar, coautora del estudio, los resultados podrían traducirse en “unaumento del 3% de la incidencia de cardiopatías en mujeres expuestas que viven en zonas con altos niveles de contaminación ambiental”.
De acuerdo con un estudio realizado en 2009, lasraíces del virus que causa el SIDA podrían encontrarse en un tigre que vivió hace miles o incluso millones de años. Según averiguaron Robert Bambara y sus colegas de la Universidad de Rochester (EE UU) el virus se apropió de un poco del material genético del tigre, y una porción del felino permanece en el virus hasta hoy día. Es probable que uno de estos animales mordiera a un mono y transfiriera el virus a los simios, aunque podría haber existido otra vía de transmisión, apuntó Bambara. Para confirmar su hipótesis, será preciso determinar si un primo del virus humano del SIDA (VIH) en los monos, conocido como virus de inmunodeficiencia simia (SIV), tiene el gen del tigre.
Si existe una relación entre la presencia del gen y la potencia del virus, podría resultar útil para que los científicos descubran maneras de tratar mejor a los humanos. El estudio fue publicado en la revista Nature Structural & Molecular Biology.
Los recuerdos de los hombres sobre el afecto de sus madres durante la infancia podrían serreforzados por la oxitocina, popularmente conocida como la “hormona del amor”, según un estudio realizado por científicos del Centro Médico Monte Sinaí en Nueva York y la Universidad de Harvard publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Los investigadores, dirigidos por Jennifer Bartz, analizaron el papel de la oxitocina en la percepción social administrando la hormona a través de un espray nasal a varones adultos que, antes del estudio, habían completado cuestionarios sobre la atención de sus madres durante la infancia. Según los investigadores, los hombres que recordaban positivamente la atención de sus madres tendían a evaluar a sus madres como más atentas después de tomar oxitocina, en comparación con los hombres que recibieron placebo. Sin embargo, los hombres cuyas relaciones maternas generaban una respuesta de ansiedad caracterizaban a sus madres como menos cuidadosas y más distantes tras la exposición a la hormona, lo que sugiere que esta podría amplificar los recuerdos preexistentes.
Los resultados sugieren que, más que una “droga del amor”, la oxitocina es un potenciador de la memoria social. Según Bartz, cuando esta sustancia se libera en nuestro cerebro “intensifica nuestros sentimientos sobre otras personas, tanto si son positivos como si son negativos, en función de cuál ha sido nuestra interacción con ellas”.